<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-327522910318913771</id><updated>2011-07-29T01:21:02.179-07:00</updated><title type='text'>La memoria de los dedos</title><subtitle type='html'>Cartas de amor y desamor</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://lamemoriadelosdedos.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/327522910318913771/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamemoriadelosdedos.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Robert Kurt</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>27</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-327522910318913771.post-5358805711493966181</id><published>2009-12-08T11:00:00.000-08:00</published><updated>2010-01-06T14:41:54.192-08:00</updated><title type='text'>Mi tío</title><content type='html'>-¿Por qué nunca te casaste, tío?&lt;br /&gt;-¿Para qué? No quise hacer desgraciada a ninguna mujer.&lt;br /&gt;Me lo dijo cuando volvíamos por el camino del río y es la única vez que recuerdo haberle visto sonreír, solamente sonreír. Su risa, en cambio, era muy diferente, me daba miedo. Para reír abría mucho la boca y enseñaba unos dientes amarillos que amenazaban con morder. Camino del río, sus carcajadas retumbaban en las paredes de roca y a mí eso me hacía echar a temblar.&lt;br /&gt;No parecía él cuando reía, sino otra persona, y a mí me asustaba que mi tío, a veces, fuera otra persona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por aquel entonces yo no iba al cine. Después, cuando nos mudamos a la ciudad y vi la risa de los villanos de las películas, aquella risa que soltaban a punto de apretar el botón que destruiría toda la humanidad, supe que mi tío, cuando reía, era un villano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Físicamente no parecía un villano. Era un hombre gordo, mal afeitado y con un pelo que alguna vez había sido rubio, pero que de tanto sol, poco agua y mucha colonia barata había ido adquiriendo un tono verdoso. Los domingos, en la plaza de la iglesia, cuando hacía viento se le levantaba una placa de cabello apelmazado por la gomina. Estaba gracioso, pero nunca me atreví a decírselo. Usaba camisas viejas para salir al campo a llevar el ganado. Le iban pequeñas y su barriga hinchada amenazaba con romper los botones que estaban junto al ombligo. Estaba gracioso, pero tampoco me atreví a decírselo. A pesar del miedo que me inspiraba, yo nunca deseé que un superhéroe venciera a tío, el villano. Yo sólo quería que dejara de reír, sólo eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí, mi tío nunca se casó porque “no quería hacer desgraciada a ninguna mujer”. Me quedé callado cuando lo dijo, porque no lo entendí muy bien. Parecía una frase hecha, una de esas que se dicen en el bar, para que a uno le dejen en paz, y que, sin saber cómo, cae en gracia, y ante la carcajada general uno decide hacerla suya, repetir la frase como una muletilla para no hablar de la verdad. Todos se ríen y vuelven a reír, y así parece que las penas pasan, que no se quedan, que se deshacen como risas de bar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero mi tío, cuando la dijo allá, camino del río, dibujó un ángulo minúsculo de sus labios, una sonrisa. Yo temblé, porque pensé que se iba a echar a reír, pero no lo hizo, y fue entonces, justo entonces, cuando supe que decía la verdad, aunque todavía no podía entenderla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacía calor. Negra, la yegua, tenía el rabo lleno de moscas. A mí me tocaba ir detrás con una vara para arrearla cada vez que se paraba a mordisquear yerba de la vereda. La golpeaba con miedo porque el movimiento del palo levantaba de su culo una nube de moscas negras y algún tábano gordo, hinchado de sangre, que volaba medio atontado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No entendí su frase, pero, después, pensé mucho en ella. Llegué a la conclusión de que mi tío había amado a una mujer casada, que había tenido un amor que nunca fue correspondido y que por eso se desvivió tanto. La amó hasta que se quedó sin fuerzas para volver a amar. Y después, un día, en el bar, dijo aquello de “no quise hacer desgraciada a ninguna mujer”, y la gente rió, y él pensó que sí, que todo estaba bien; y pidió otra copa para celebrar la frase. Tal vez fue aquel día cuando empezó a beber, porque mi tío era alcohólico y en las fiestas del pueblo la gente le invitaba a copas para reírse de él, y el lunes, Blanca, la dueña del bar, mandaba recado a mi madre para que fuera a recogerle, que llevaba tres días allí, bebiendo sin parar, y que no había forma de sacarlo. Mi madre se ponía una chaqueta oscura de punto y salía de casa con la cara muy seria, y yo subía corriendo a mi habitación, en el piso de arriba, a rezarle padrenuestros y avemarías a Jesús para que mi madre no regañara a mi tío, y para no escuchar sus reproches cuando llegaran a casa.&lt;br /&gt;Me hubiera gustado acompañar a mi madre, me hubiera gustado ir con ella a buscar a mi tío a los bares. Haberle encontrado borracho, vencido, con la cara roja y aquel pelo verdoso apelmazado tapando su calva. Me hubiera gustado haberle abrazado y haber tenido coraje para pedirle perdón, perdón porque siempre tuve miedo de su risa y nunca, nunca me atreví a decírselo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces, aún me pregunto si aquella risa le torturaba a él tanto como me asustaba a mí.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/327522910318913771-5358805711493966181?l=lamemoriadelosdedos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/327522910318913771/posts/default/5358805711493966181'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/327522910318913771/posts/default/5358805711493966181'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamemoriadelosdedos.blogspot.com/2009/12/mi-tio.html' title='Mi tío'/><author><name>Robert Kurt</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-327522910318913771.post-8127653422708234213</id><published>2009-12-07T11:09:00.007-08:00</published><updated>2010-01-06T14:56:13.055-08:00</updated><title type='text'>I. 15 ejercicios de despedida</title><content type='html'>Yo no sabía que los dedos tienen memoria, que tienen grabados surcos invisibles que se enganchan a la piel de la persona amada, y que guardan en sus yemas tantos besos, tantas caricias...&lt;br /&gt;Yo no sabía que los dedos tienen memoria, que recuerdan las curvas, las rectas y las esquinas del placer y del dolor.&lt;br /&gt;Yo no lo sabía... pero cuando la volví a tocar, sentí que mis dedos se movían solos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/327522910318913771-8127653422708234213?l=lamemoriadelosdedos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/327522910318913771/posts/default/8127653422708234213'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/327522910318913771/posts/default/8127653422708234213'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamemoriadelosdedos.blogspot.com/2009/12/yo-no-sabia-que-los-dedos-tienen.html' title='I. 15 ejercicios de despedida'/><author><name>Robert Kurt</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-327522910318913771.post-1794240865709580025</id><published>2009-12-07T11:09:00.005-08:00</published><updated>2010-01-06T15:09:10.935-08:00</updated><title type='text'>II. 15 ejercicios de despedida</title><content type='html'>Lo que yo quiero es… &lt;br /&gt;cerrar los ojos antes de besarte; dejar que mis labios encuentren los tuyos en ese espacio oscuro y sordo donde existen los besos que se dan con los ojos cerrados; y quedarme así, ciego, mudo, sordo, unos segundos, apenas unos segundos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/327522910318913771-1794240865709580025?l=lamemoriadelosdedos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/327522910318913771/posts/default/1794240865709580025'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/327522910318913771/posts/default/1794240865709580025'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamemoriadelosdedos.blogspot.com/2009/12/lo-que-yo-quiero-es-cerrar-los-ojos.html' title='II. 15 ejercicios de despedida'/><author><name>Robert Kurt</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-327522910318913771.post-4018940347282987023</id><published>2009-12-07T11:09:00.003-08:00</published><updated>2010-01-06T14:56:55.681-08:00</updated><title type='text'>III. 15 ejercicios de despedida</title><content type='html'>Empújame.&lt;br /&gt;Empújame y bésame.&lt;br /&gt;Bésame y sigue besándome hasta que tus besos me arranquen todos los miedos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/327522910318913771-4018940347282987023?l=lamemoriadelosdedos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/327522910318913771/posts/default/4018940347282987023'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/327522910318913771/posts/default/4018940347282987023'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamemoriadelosdedos.blogspot.com/2009/12/empujame.html' title='III. 15 ejercicios de despedida'/><author><name>Robert Kurt</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-327522910318913771.post-4602882686280739651</id><published>2009-12-07T11:09:00.001-08:00</published><updated>2010-01-06T15:13:21.752-08:00</updated><title type='text'>IV. 15 ejercicios de despedida</title><content type='html'>Ella se quedó dormida entre mis brazos; intenté llevarla a la cama pero su cabeza parecía muerta, sin vida, se doblaba tanto que me dio miedo. No me atreví a moverla.&lt;br /&gt;Me acomodé como pude en el pequeño trozo de sofá que quedaba libre a su lado. Apoyé mi frente contra la suya y me quedé dormido. No sé cómo pasó, pero cuando cerré los ojos ya había entrado en su sueño. Caminaba por aquel pasillo oscuro que llevaba, me había dicho ella, al jardín que había detrás de la casa en la que había vivido de niña con sus padres; y sentí miedo, el mismo miedo del que ella me había hablado.&lt;br /&gt;Ahora sé que es cierto, que hay algo escondido entre las sombras de ese pasillo. Algo terrible que acecha y que vigila entre las hojas de las enredaderas. Y ese algo es su miedo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/327522910318913771-4602882686280739651?l=lamemoriadelosdedos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/327522910318913771/posts/default/4602882686280739651'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/327522910318913771/posts/default/4602882686280739651'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamemoriadelosdedos.blogspot.com/2009/12/ella-se-quedo-dormida-entre-mis-brazos.html' title='IV. 15 ejercicios de despedida'/><author><name>Robert Kurt</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-327522910318913771.post-6954276421031788472</id><published>2009-12-07T11:08:00.008-08:00</published><updated>2010-01-06T14:57:29.299-08:00</updated><title type='text'>V. 15 ejercicios de despedida</title><content type='html'>“Agárrate de mi mano”, me dice ella, “yo te llevaré en sueños al otro lado del océano”. Pero yo soy un hombre de mar y le tengo miedo a la inmensidad del océano.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/327522910318913771-6954276421031788472?l=lamemoriadelosdedos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/327522910318913771/posts/default/6954276421031788472'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/327522910318913771/posts/default/6954276421031788472'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamemoriadelosdedos.blogspot.com/2009/12/agarrate-de-mi-mano-me-dice-ella-yo-te.html' title='V. 15 ejercicios de despedida'/><author><name>Robert Kurt</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-327522910318913771.post-5249212631085281880</id><published>2009-12-07T11:08:00.007-08:00</published><updated>2010-01-06T15:15:24.441-08:00</updated><title type='text'>VI. 15 ejercicios de despedida</title><content type='html'>Tú eres la mujer eléctrica, yo el hombre inestable de neutrones.&lt;br /&gt;Tranquilidad, me pides tranquilidad.&lt;br /&gt;Pero el contacto con tu piel provoca un dolor intenso en la punta de mis cabellos.&lt;br /&gt;Son mis nervios.&lt;br /&gt;Corriente eléctrica. Tu cuerpo está cargado de corriente eléctrica que sacude la carga de mis pensamientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tú eres la mujer eléctrica, yo el hombre inestable de neutrones.&lt;br /&gt;Tranquilidad, me pides tranquilidad. &lt;br /&gt;Pero cuando la luz de la mañana golpea mis párpados, me escondo bajo las sábanas y me aprieto asustado a tu carne. A esas horas, cuanto más me abrazo a ti, tú más me rechazas.&lt;br /&gt;Cada mañana, al llegar la luz, me peleo con tu cuerpo y pierdo, siempre pierdo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/327522910318913771-5249212631085281880?l=lamemoriadelosdedos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/327522910318913771/posts/default/5249212631085281880'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/327522910318913771/posts/default/5249212631085281880'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamemoriadelosdedos.blogspot.com/2009/12/tu-eres-la-mujer-electrica-yo-el-hombre.html' title='VI. 15 ejercicios de despedida'/><author><name>Robert Kurt</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-327522910318913771.post-7326508213256803045</id><published>2009-12-07T11:08:00.005-08:00</published><updated>2010-01-06T14:58:02.040-08:00</updated><title type='text'>VII. 15 ejercicios de despedida</title><content type='html'>Hace días que recuerdo que te quiero, no sé cómo lo había olvidado, ni siquiera sé si me gustaría volver a olvidarlo.&lt;br /&gt;Hace días que recuerdo que te quiero. Lo sé porque cuando despierto todo me parece menos claro: los colores, la luz, los bordes de los objetos, incluso ese dibujo de mi rostro en el espejo. &lt;br /&gt;En la calle observo perplejo el movimiento de las personas; me pregunto hacia dónde van, por qué se mueven, para qué lo hacen. Pero al poco rato todas esas preguntas me cansan y las olvido.&lt;br /&gt;A veces me pregunto si sabes que aún te quiero.&lt;br /&gt;A veces me pregunto si eso tiene ya alguna importancia.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/327522910318913771-7326508213256803045?l=lamemoriadelosdedos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/327522910318913771/posts/default/7326508213256803045'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/327522910318913771/posts/default/7326508213256803045'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamemoriadelosdedos.blogspot.com/2009/12/hace-dias-que-recuerdo-que-te-quiero-no.html' title='VII. 15 ejercicios de despedida'/><author><name>Robert Kurt</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-327522910318913771.post-7925808673076979303</id><published>2009-12-07T11:08:00.003-08:00</published><updated>2010-01-06T14:58:56.558-08:00</updated><title type='text'>VIII. 15 ejercicios de despedida</title><content type='html'>¿Por qué esta lucha constante, por qué este desgaste?&lt;br /&gt;Una mañana, en el vaho del cristal del lavabo, uno de los dos escribió las normas de nuestra relación:&lt;br /&gt;No prometerás&lt;br /&gt;No agradecerás&lt;br /&gt;No mostrarás cariño&lt;br /&gt;No sonreirás&lt;br /&gt;No conjugarás el verbo amar&lt;br /&gt;No llamarás&lt;br /&gt;No besarás ni tocarás en público&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cuánto hace de eso?&lt;br /&gt;Mi cabeza me engaña, me dice que tú estás contra esas normas. Pero tú creaste las normas, tú eres la juez y el brazo ejecutor que me castiga sin clemencia cuando intento saltarlas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/327522910318913771-7925808673076979303?l=lamemoriadelosdedos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/327522910318913771/posts/default/7925808673076979303'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/327522910318913771/posts/default/7925808673076979303'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamemoriadelosdedos.blogspot.com/2009/12/por-que-esta-lucha-constante-por-que.html' title='VIII. 15 ejercicios de despedida'/><author><name>Robert Kurt</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-327522910318913771.post-6269446296224504318</id><published>2009-12-07T11:08:00.001-08:00</published><updated>2010-01-06T14:58:37.991-08:00</updated><title type='text'>IX. 15 ejercicios de despedida</title><content type='html'>El poeta escribió:&lt;br /&gt;“La línea de tus labios es un surco magnético que guarda almacenados mis besos”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero al poeta lo devoraste. Estrelló sus versos contra tus labios y lo devoraste:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“La línea de tus labios es una fosa común donde están enterrados mis sueños. Una piedra recta, sin fisuras; un muro contra el que se estrellan mis labios.&lt;br /&gt;Este juez sin piedad me ha condenado al silencio, y yo suplico, suplico, aunque sé que las lágrimas de un reo nunca consiguieron doblar la línea del firmamento.&lt;br /&gt;Tus labios no se abren. Forman una línea perfecta y terrible, un ring de boxeo en el que bailo y me muevo golpeándome con mis propios puños.&lt;br /&gt;¿Y después? &lt;br /&gt;Silencio.&lt;br /&gt;Tu silencio.”&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/327522910318913771-6269446296224504318?l=lamemoriadelosdedos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/327522910318913771/posts/default/6269446296224504318'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/327522910318913771/posts/default/6269446296224504318'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamemoriadelosdedos.blogspot.com/2009/12/el-poeta-escribio-la-linea-de-tus.html' title='IX. 15 ejercicios de despedida'/><author><name>Robert Kurt</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-327522910318913771.post-6615492137781629744</id><published>2009-12-07T11:07:00.007-08:00</published><updated>2010-01-06T14:59:11.278-08:00</updated><title type='text'>X. 15 ejercicios de despedida</title><content type='html'>Me gusta acostarme con sueño. Saber que puedo dormir cuando quiera... &lt;br /&gt;pero no me duermo.&lt;br /&gt;Prefiero soñar despierto, saborear estos últimos instantes de conciencia dirigiendo mis sueños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te imagino a mi lado, &lt;br /&gt;beso tus labios,&lt;br /&gt;noto el roce suave de tus pechos,&lt;br /&gt;las caricias de tu espalda, manos, pelo....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la razón de ser de un sueño es no llegar a ser. Y soñándote descubro, amor, que te estoy perdiendo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/327522910318913771-6615492137781629744?l=lamemoriadelosdedos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/327522910318913771/posts/default/6615492137781629744'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/327522910318913771/posts/default/6615492137781629744'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamemoriadelosdedos.blogspot.com/2009/12/me-gusta-acostarme-con-sueno.html' title='X. 15 ejercicios de despedida'/><author><name>Robert Kurt</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-327522910318913771.post-4330064230599447795</id><published>2009-12-07T11:07:00.005-08:00</published><updated>2010-01-06T14:59:30.864-08:00</updated><title type='text'>XI. 15 ejercicios de despedida</title><content type='html'>Tras la tempestad no viene la calma, viene primero el cansancio del marinero que ha estado toda la noche luchando contra la corriente, sujetando el timón, recogiendo las velas, aguantando las sacudidas de las olas y del viento.&lt;br /&gt;Exhausto, en mitad de la tormenta le fallan las fuerzas y se sume en una especie de letargo, mitad desmayo, mitad sueño.&lt;br /&gt;¿Es el fin? No. Cuando despierta el cielo está despejado, el mar brilla tanto que le duele en los ojos y el marinero ni siquiera tiene que explicar cómo ha mantenido el barco a flote todo ese tiempo.&lt;br /&gt;Qué fue primero, ¿el final de la tormenta o la pérdida de conciencia del marinero? ¿Dónde está ahora la tempestad? ¿Que ocurrió mientras el barco la cruzaba?&lt;br /&gt;“No me molestes con tus preguntas”, le dice el marinero a su cabeza, “luce el sol y estoy exhausto, quiero volver a dormir para soñar con ella. Cuando estoy en el mar siempre sueño con ella”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/327522910318913771-4330064230599447795?l=lamemoriadelosdedos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/327522910318913771/posts/default/4330064230599447795'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/327522910318913771/posts/default/4330064230599447795'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamemoriadelosdedos.blogspot.com/2009/12/tras-la-tempestad-no-viene-la-calma.html' title='XI. 15 ejercicios de despedida'/><author><name>Robert Kurt</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-327522910318913771.post-8201904646365259608</id><published>2009-12-07T11:07:00.003-08:00</published><updated>2010-01-06T14:59:52.007-08:00</updated><title type='text'>XII. 15 ejercicios de despedida</title><content type='html'>Te quiero, es la única forma que sé de querer, diciéndolo.&lt;br /&gt;Tú te asustarás, porque los que queremos siempre damos miedo a los que son queridos.&lt;br /&gt;Pero tal vez no te asustes. Entonces... ¿seré yo el que tenga miedo? Sí, por eso repetiré “te quiero” más alto, más veces, hasta que las palabras te espanten y desees alejarte de mí para no tener que escucharme.&lt;br /&gt;¿Y después, cuando ya te hayas ido? Lo seguiré diciendo, no sé otra forma de querer.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/327522910318913771-8201904646365259608?l=lamemoriadelosdedos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/327522910318913771/posts/default/8201904646365259608'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/327522910318913771/posts/default/8201904646365259608'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamemoriadelosdedos.blogspot.com/2009/12/te-quiero-es-la-unica-forma-que-se-de.html' title='XII. 15 ejercicios de despedida'/><author><name>Robert Kurt</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-327522910318913771.post-881036156329778673</id><published>2009-12-07T11:07:00.001-08:00</published><updated>2010-01-06T15:17:23.959-08:00</updated><title type='text'>XIII. 15 ejercicios de despedida</title><content type='html'>Me hundo, ahora sí que me hundo y tengo la sensación de que fui yo el que hizo el agujero en la proa, el que tiró al mar los víveres y rompió las velas. ¿Cómo podré salvarme?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/327522910318913771-881036156329778673?l=lamemoriadelosdedos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/327522910318913771/posts/default/881036156329778673'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/327522910318913771/posts/default/881036156329778673'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamemoriadelosdedos.blogspot.com/2009/12/me-hundo-ahora-si-que-me-hundo-y-tengo.html' title='XIII. 15 ejercicios de despedida'/><author><name>Robert Kurt</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-327522910318913771.post-6582401956042430922</id><published>2009-12-07T11:06:00.000-08:00</published><updated>2010-01-06T15:18:56.963-08:00</updated><title type='text'>XIV. 15 ejercicios de despedida</title><content type='html'>La piel, ¿qué sentía mi piel cuando nos volvimos a abrazar después de tanto tiempo? Nada, no sintió nada. Me apreté contra ti. Te besé en el cuello. Busqué algún rastro salado de nuestros besos, pero no encontré nada.&lt;br /&gt;Desesperado, te abracé más fuerte y golpeé con mi lengua dentro de tu boca para despertar al cielo, a la tierra y al aire. Pero nada, no sentí nada. Solo un instinto de posesión que me empujó a hacerte el amor una vez más. &lt;br /&gt;¿Qué sentía mi piel mientras te hacía -o me hacías- el amor? Calor, sólo calor.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/327522910318913771-6582401956042430922?l=lamemoriadelosdedos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/327522910318913771/posts/default/6582401956042430922'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/327522910318913771/posts/default/6582401956042430922'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamemoriadelosdedos.blogspot.com/2009/12/la-piel-que-sentia-mi-piel-cuando-nos.html' title='XIV. 15 ejercicios de despedida'/><author><name>Robert Kurt</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-327522910318913771.post-2446274296730789936</id><published>2009-12-07T10:33:00.001-08:00</published><updated>2010-01-06T15:02:03.184-08:00</updated><title type='text'>I. 13 ejercicios sobre las palabras</title><content type='html'>¿No lo oyes?&lt;br /&gt;Ese ruido…&lt;br /&gt;Es algo que cruje y luego se desvanece.&lt;br /&gt;Un sonido casi imperceptible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Palabras, sólo son palabras.&lt;br /&gt;Van por el aire, se estrellan contra tus labios, contra tus párpados, contra las esquinas de tus codos. ¿Y después?&lt;br /&gt;Se desvanecen.&lt;br /&gt;Las hay de todos los colores. Palabras desesperadas y palabras dulces, suplicantes y orgullosas. Algunas golpean y otras te acarician. Las hay que te conocen mejor que tú misma; incluso las hay que duelen, pero por encima de todo aman, crujen al chocar contra tu carne y conjugan ese verbo con un ruidito casi imperceptible.&lt;br /&gt;¿No las oyes?&lt;br /&gt;¿De verdad, no las oyes?&lt;br /&gt;Solo son palabras.&lt;br /&gt;Se desvanecen en el aire.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/327522910318913771-2446274296730789936?l=lamemoriadelosdedos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/327522910318913771/posts/default/2446274296730789936'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/327522910318913771/posts/default/2446274296730789936'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamemoriadelosdedos.blogspot.com/2009/12/no-lo-oyes-ese-ruido-es-algo-que-cruje.html' title='I. 13 ejercicios sobre las palabras'/><author><name>Robert Kurt</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-327522910318913771.post-125941387764356829</id><published>2009-12-07T10:32:00.005-08:00</published><updated>2010-01-06T15:23:37.186-08:00</updated><title type='text'>II. 13 ejercicios sobre las palabras</title><content type='html'>A veces pienso que las palabras que salen de mi boca cuando estoy en tu cama pesan, que son como las piedras de río que lanzábamos cuando éramos niños al pozo negro del pueblo para adivinar lo profundo que era. Alguien nos había dicho que el pozo no tenía final, que si caíamos allí iríamos a parar directamente al centro de la Tierra. &lt;br /&gt;Y aunque de noche, cuando estoy en tu cama, digo “te quiero” y me quedo quieto aguantando la respiración –como hacíamos en el pozo–, no consigo oír nada. Del agujero negro que se abre para mí en tu carne no sale ningún sonido.&lt;br /&gt;A veces pienso que soy yo, cuando estoy en tu cama, el que cae con las palabras, pero no consigo oír nada.&lt;br /&gt;De noche presiento el abismo que se abre para mí en tu cuerpo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A tu lado yo no puedo dormir.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/327522910318913771-125941387764356829?l=lamemoriadelosdedos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/327522910318913771/posts/default/125941387764356829'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/327522910318913771/posts/default/125941387764356829'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamemoriadelosdedos.blogspot.com/2009/12/veces-pienso-que-las-palabras-que-salen.html' title='II. 13 ejercicios sobre las palabras'/><author><name>Robert Kurt</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-327522910318913771.post-2900509758165411292</id><published>2009-12-07T10:32:00.003-08:00</published><updated>2010-01-06T15:02:33.480-08:00</updated><title type='text'>III. 13 ejercicios sobre las palabras</title><content type='html'>Pobre Amanda, la que no sabe dormir sola; y pobre de mí que he descubierto lo solo que estoy al dormir con ella. Cada noche, al cerrar los ojos, la veo partir en sueños, lejana, sola, callada, ausente…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrazar a un cadáver, ahora ya sé lo que se siente al abrazar a un cadáver.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/327522910318913771-2900509758165411292?l=lamemoriadelosdedos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/327522910318913771/posts/default/2900509758165411292'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/327522910318913771/posts/default/2900509758165411292'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamemoriadelosdedos.blogspot.com/2009/12/pobre-amanda-la-que-no-sabe-dormir-sola.html' title='III. 13 ejercicios sobre las palabras'/><author><name>Robert Kurt</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-327522910318913771.post-7847139915925436444</id><published>2009-12-07T10:32:00.001-08:00</published><updated>2010-01-06T15:02:49.850-08:00</updated><title type='text'>IV. 13 ejercicios sobre las palabras</title><content type='html'>De madrugada escucho a lo lejos un grito ahogado, tal vez un lamento. A esa hora los sonidos de la calle forman una melodía extraña que se confunde con el despertar de algún sueño. Mis pensamientos se transforman en sonidos, vibran en el aire, forman parte de una sustancia que ablanda las paredes, disuelve la consistencia de las cosas. &lt;br /&gt;De madrugada, mi mundo, como mis sueños, se desvanece en la bolsa de aire que forma mi boca cuando pronuncia, dormida, tu nombre.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/327522910318913771-7847139915925436444?l=lamemoriadelosdedos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/327522910318913771/posts/default/7847139915925436444'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/327522910318913771/posts/default/7847139915925436444'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamemoriadelosdedos.blogspot.com/2009/12/de-madrugada-escucho-lo-lejos-un-grito.html' title='IV. 13 ejercicios sobre las palabras'/><author><name>Robert Kurt</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-327522910318913771.post-1581959904007369306</id><published>2009-12-07T10:31:00.008-08:00</published><updated>2010-01-06T15:03:05.747-08:00</updated><title type='text'>V. 13 ejercicios sobre las palabras</title><content type='html'>¿A dónde, las palabras que decimos con los labios cerrados?&lt;br /&gt;Ella nunca se dio cuenta pero, mientras soñaba, él, despierto, la acariciaba con palabras. Las letras las dejaba caer suavemente en círculos sobre su espalda, sobre sus pechos. Deslizaba en espirales “te quiero, amor, te quiero”.&lt;br /&gt;Si alguna palabra pasaba demasiado cerca de sus oídos, ella, sin despertarse siquiera, refunfuñaba y protestaba con codazos. Él, en la cama, retrocedía hasta la única esquina que dejaban libre aquellos brazos abiertos y desde allí escribía con letras finísimas: “dulces sueños, amor, dulces sueños”. Las eses caían caracoleando por las vértebras y se hundían a la algura de sus nalgas.&lt;br /&gt;Hace tiempo que ella se fue. Tanto que él asegura haberla ya olvidado. Pero de noche, con los ojos cerrados, imagina que alguna de sus palabras todavía la sigue acariciando.&lt;br /&gt;Ahora es él quien sueña; y sueña que la piel de ella no le ha olvidado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿A dónde, las palabras que decimos con los labios cerrados?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/327522910318913771-1581959904007369306?l=lamemoriadelosdedos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/327522910318913771/posts/default/1581959904007369306'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/327522910318913771/posts/default/1581959904007369306'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamemoriadelosdedos.blogspot.com/2009/12/donde-las-palabras-que-decimos-con-los.html' title='V. 13 ejercicios sobre las palabras'/><author><name>Robert Kurt</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-327522910318913771.post-2223664218437800517</id><published>2009-12-07T10:31:00.007-08:00</published><updated>2010-01-06T15:03:29.164-08:00</updated><title type='text'>VI. 13 ejercicios sobre las palabras</title><content type='html'>He vuelto a dejar un “te quiero” abandonado junto al teléfono y ya es el sexto que amontono allí esta mañana. No sé si es que me he quedado sin fuerzas para decírtelo o es la vergüenza de reconocer que volvería a empezar esta pesadilla  tan dulce  otra vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace frío, las yemas de mis dedos duelen cuando golpeo el teclado. El último “te quiero” debe estar congelado junto al teléfono, pero no es de frío, sino de ausencia. Creo que por fin he aceptado que quererte no es suficiente, que por más que te quiera no conseguiré que &lt;br /&gt;tú&lt;br /&gt;me&lt;br /&gt;quieras&lt;br /&gt;jamás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He vuelto a dejar un “te quiero” abandonado junto al teléfono y ya es el séptimo que amontono allí esta mañana.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/327522910318913771-2223664218437800517?l=lamemoriadelosdedos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/327522910318913771/posts/default/2223664218437800517'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/327522910318913771/posts/default/2223664218437800517'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamemoriadelosdedos.blogspot.com/2009/12/he-vuelto-dejar-un-te-quiero-abandonado_07.html' title='VI. 13 ejercicios sobre las palabras'/><author><name>Robert Kurt</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-327522910318913771.post-636419393654579559</id><published>2009-12-07T10:31:00.005-08:00</published><updated>2010-01-06T15:03:41.525-08:00</updated><title type='text'>VII. 13 ejercicios sobre las palabras</title><content type='html'>¡Cuánta cordura! Cuánta cordura traía el sol de la mañana. Sus rayos borraban el rastro de nuestros naufragios de besos.&lt;br /&gt;Todo volvía a su sitio, tu nombre en un papel, tu ropa desparramada entre el suelo y la mesa, tus discos, tus obligaciones, la foto carné de tu marido en la mesilla del teléfono.&lt;br /&gt;Yo siempre me levantaba primero, y buscaba ansioso rastros de mí mismo en las manchas del sofá, en las arrugas de tu ropa, incluso entre los restos de la cena que quedaban en los platos de la cocina, pero el agua y el jabón reían y amenazaban con borrar todas las huellas de nuestros besos.&lt;br /&gt;Aquellas mañanas, a tu lado, me sentía perdido.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/327522910318913771-636419393654579559?l=lamemoriadelosdedos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/327522910318913771/posts/default/636419393654579559'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/327522910318913771/posts/default/636419393654579559'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamemoriadelosdedos.blogspot.com/2009/12/cuanta-cordura-cuanta-cordura-traia-el.html' title='VII. 13 ejercicios sobre las palabras'/><author><name>Robert Kurt</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-327522910318913771.post-4411445896810268809</id><published>2009-12-07T10:31:00.003-08:00</published><updated>2010-01-06T15:03:55.771-08:00</updated><title type='text'>VIII. 13 ejercicios sobre las palabras</title><content type='html'>¿Por qué los amantes se desean tantas cosas hermosas cuando se separan? ¿Por qué durante unos instantes uno siente un alivio tan grande al decir adiós? Y después... “La hecho tanto de menos”.&lt;br /&gt;Solo me queda alejarme de las cosas y de las personas.&lt;br /&gt;No trataré de detenerme, aunque sepa que es un error.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/327522910318913771-4411445896810268809?l=lamemoriadelosdedos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/327522910318913771/posts/default/4411445896810268809'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/327522910318913771/posts/default/4411445896810268809'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamemoriadelosdedos.blogspot.com/2009/12/por-que-los-amantes-se-desean-tantas.html' title='VIII. 13 ejercicios sobre las palabras'/><author><name>Robert Kurt</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-327522910318913771.post-8522889634770033281</id><published>2009-12-07T10:31:00.001-08:00</published><updated>2010-01-06T15:04:15.716-08:00</updated><title type='text'>IX. 13 ejercicios sobre las palabras</title><content type='html'>Han apagado las luces, la piel se ha vuelto ciega. Por fin, por fin podré dormir sin sueños.&lt;br /&gt;No es narcolepsia, vivo en un estado permanente de shock, incapaz de definir mis sentimientos. &lt;br /&gt;Ahora, solo aspiro a dormir sin sueños.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/327522910318913771-8522889634770033281?l=lamemoriadelosdedos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/327522910318913771/posts/default/8522889634770033281'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/327522910318913771/posts/default/8522889634770033281'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamemoriadelosdedos.blogspot.com/2009/12/han-apagado-las-luces-la-piel-se-ha.html' title='IX. 13 ejercicios sobre las palabras'/><author><name>Robert Kurt</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-327522910318913771.post-5151475917329798946</id><published>2009-12-07T10:30:00.000-08:00</published><updated>2010-01-06T15:04:34.705-08:00</updated><title type='text'>X. 13 ejercicios sobre las palabras</title><content type='html'>Pronto lo habré olvidado todo, incluso que te hecho de menos. Y sin embargo, cuando eso ocurra, seguiré echando de menos, ¿el qué? Eso es lo que me asusta, que no seré capaz de saberlo. Ahora, aún acierto a recordar colores, sensaciones y formas cuando pronuncio tu nombre en mi cabeza. ¿Pero qué pasará el día que ni siquiera recuerde las letras? ¿Seguiré echando de menos? Sí, pero ¿el qué? No seré capaz de saberlo.&lt;br /&gt;Esta sensación no es nueva. A veces pienso que llevo toda la vida echando de menos, como si hubiera nacido con recuerdos ajenos.&lt;br /&gt;Algún día tú también serás vieja y lo serás de golpe. No importa donde estés, empezarás a echar de menos sin saber el qué. Tal vez al principio aún recuerdes mi nombre o alguno de los otros nombres, pero pronto los olvidarás todos y seguirás echando de menos. ¿El qué? Ni tú ni yo lo sabremos.&lt;br /&gt;Nos volveremos a ver junto al mar, abrigados con bufandas y sombreros de lana en nuestras cabezas canas. No nos reconoceremos. Solo los viejos salen a buscar el mar en invierno.&lt;br /&gt;Tu nombre y mi nombre están destinados a formar parte del viento.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/327522910318913771-5151475917329798946?l=lamemoriadelosdedos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/327522910318913771/posts/default/5151475917329798946'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/327522910318913771/posts/default/5151475917329798946'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamemoriadelosdedos.blogspot.com/2009/12/pronto-lo-habre-olvidado-todo-incluso.html' title='X. 13 ejercicios sobre las palabras'/><author><name>Robert Kurt</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-327522910318913771.post-3049791268005833873</id><published>2009-12-07T10:29:00.000-08:00</published><updated>2010-01-06T15:04:53.581-08:00</updated><title type='text'>XI. 13 ejercicios sobre las palabras</title><content type='html'>He vuelto a dejar un “te quiero” abandonado junto al teléfono.&lt;br /&gt;Pero no, no es la vergüenza de reconocer que volvería a empezar esta pesadilla, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;tan dulce&lt;/span&gt;, desde el principio. Es la vergüenza de reconocer que por mucho que te quiera, por muchas veces que todo vuelva a empezar, no conseguiré que &lt;br /&gt;me &lt;br /&gt;aceptes&lt;br /&gt;en&lt;br /&gt;tu&lt;br /&gt;vida&lt;br /&gt;jamás.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/327522910318913771-3049791268005833873?l=lamemoriadelosdedos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/327522910318913771/posts/default/3049791268005833873'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/327522910318913771/posts/default/3049791268005833873'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamemoriadelosdedos.blogspot.com/2009/12/he-vuelto-dejar-un-te-quiero-abandonado.html' title='XI. 13 ejercicios sobre las palabras'/><author><name>Robert Kurt</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-327522910318913771.post-8842294813510411890</id><published>2009-12-07T10:25:00.001-08:00</published><updated>2010-01-06T15:05:16.374-08:00</updated><title type='text'>XII. 13 ejercicios sobre las palabras</title><content type='html'>Todavía me gusta pensar un rato en ti antes de quedarme dormido. Sin rabia, el sueño dulcifica tu rostro y siento caricias tuyas en los ojos y en los cabellos.&lt;br /&gt;Es agradable dejarse vencer así por el sueño, pensando que puedo alargar la mano en la cama y tocarte... pero no te toco.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/327522910318913771-8842294813510411890?l=lamemoriadelosdedos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/327522910318913771/posts/default/8842294813510411890'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/327522910318913771/posts/default/8842294813510411890'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamemoriadelosdedos.blogspot.com/2009/12/todavia-me-gusta-pensar-un-rato-en-ti.html' title='XII. 13 ejercicios sobre las palabras'/><author><name>Robert Kurt</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry></feed>
